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The Harlequin

It was one of my many insomnia nights when the Harlequin visited me for the first time. I was lying face-up on a sofa in the last floor of an insignificant building in London smoking. It was the time of night even clocks are too afraid to mark. Right in the middle, when everyone is too afraid of even coming out of their holes with their tail between their legs like fearsome animals.

The bell rang again and, full of curiosity, I lunged forward to the door with the cigarette between my red lips. The grey smoke followed me to the door as curious as I was. And there was when I saw him. The Harlequin, with black hair, grey-almost-white eyes painted in black, looked at me from his height. His lips where painted in the same color as his eyes. There were moments when the light didn't reach them, and it seemed ti me that they blended with the black of the make up and the night and the tenebrous thoughts. His figure was long and tall. His harlequin-like clothes fitted him perfectly, and I couldn't have imagined him differently. His hat seemed, at times, to be the same dark as the night, like they were the same.

I let him in. He walked in with elegance and without saying anything until he sat on the couch I was laying on seconds before. I sat on the left couch. He put his feet on the black painted metal table and looked at me right in the eyes. I didn't say anything. He neither.

We stayed a few minutes like that, trying to read us, until he spoke. "Do you remind me, Audric?". His voice resonated and bounced on the white boring walls until reaching my ears. I shook the ashes off my cigarette, I turned it off on the ashtray I bought on one of my trips to Mexico and rested my elbows on my knees, crossing my hands before my mouth. I tried to picture him without that black shit on his eyes ajd crimson lips, without the spine-chilling look on his eyes, dressed as a normal person would, but I couldn't. He was enveloped in mystery.

"No", I answered. The Harkequin smiled one of his spooky smiles. A feverish chill went from my head and to my feet. There was a weird sensation at the back of my brain, like a weird tickling. I tried to hold it between my hands before it got away, but I didn't manage. It was gone, an I forgot.

He hurled down at me a significative look, like warning me about something, taking at the same time a cigarette to his mouth. He winked at me, smiled creepily and got up. With a lot of elegance, he reached the door and left me alone with my thoughts.

***

The following night, the same weird tickling creeped up my back up to my prefrontal cortex of my brain and to my basal ganglia. They wanted to tell me something. Something important. But the sensation vanished in the air, and I forgot about it.

I looked at the skinless ceiling, through the ascending grey smoke and I got lost in the cigarettes in the dark. It was the same dark hour as yesterday, the same way all clocks stop and look at darkness, asking her if they're allowed to continue their hectic tic tac tic tac tictac tictac tictac tictactictactictactictac tictactictactictactictactictactictac silence~

The buzzing in my head stops, interrupted by the ring of the bell. I get up from one jump, I chase the door, I reach it like a lion that chases its food and open it violently, as if I was opening the abdomen of an animal to devour its inside.

TheHarlequin looked at me with his eyes made of vapor. I never knew if his eyes were really made of vapor. Probably yes. He smiled wicked at me. He sat down at the same place he sat the previous night, placing his feet on the table, just as the previous night. This time he did light the cigarette he took to his lips. He looked at me from the other side of everything. Y analyzed his movements.

He didn't move. He just smoked his cigarette. He looked at me in the same way I looked at him: he wanted to enter into the deepest part of my being, take time out of there and examine the little and insignificant me that hid under all that formality, all those bigotries of society, all that deceit, behind the eyes and all alone in his crimson blood, muscle and vein prison, so he could, then, throw him with violence like a savage through my throat and against my stomach repeatedly until that little me that lived in my heart ended up naked and with no secrets, lie he really actually is.

I looked away first. His eyes were just too wicked. I didn't want to looked at them, but at the same time I wanted to find out a lot of things. I was curious like a child that discovers what dying really means. What was it that hid under al, that make up he used as a shield? What did his memories accuse him of? What did the now accuse him of? What was it the future accused him of doing?

I looked at the ceiling again, ousting out the smoke of my second cigarette through my nose and my mouth into the monotonous false sky that protected me from reality. I imagined the sky full of stars hovering over my head. I inhaled the recently ousted venom back into my lungs and my veins, killing me softly. I guess a part of me wished to die, but was too coward to commit suicide.

The Harlequin gathered his mystery and his gothic elegance, reaching the door. He looked at me one last time before wickedly laughing and then whispering: "Sweet, sweet victory."
El Arlequín

Era una de mis muchas noches de insomnio cuando El Arlequín me visitó por primera vez. Me encontraba recostado sobre un sofá en el último piso de un edificio departamental londinense de estilo industrial cualquiera fumando un cigarrillo en medio de la noche. Era la hora la que incluso los relojes tienen miedo de marcar. Justo en medio, cuando todos están demasiado asustados como para salir de sus madrigueras con la cola entre las patas como animales asustados y escurridizos.

El timbre sonó de nuevo, y, muerto de la curiosidad, me abalancé sobre la puerta, con el cigarrillo entre los labios. El humo me siguió igual de curioso hasta la entrada. Y fue cuando lo vi. El Arlequín, con el cabello negro, los ojos grises casi blancos pintados de negro, me miró desde toda su altura. Sus labios iban maquillados del mismo color que sus ojos. Había momentos en los que la luz no llegaba a ellos y parecía que se fundían con el negro del maquillaje y de la noche, y de los pensamientos tenebrosos. Su figura era alta y alargada. El traje le quedaba a la perfección y el sombrero blanco y negro parecía fundirse con la noche.

Me aparté de la entrada para dejarlo pasar. Él, sin decir nada, entró caminando con elegancia hasta sentarse en el sofá en el que yo me encontraba recostado hasta hace unos segundos. Me senté en el sillón restante. Subió los pies a la mesa de café de metal pintada de negro, y me miró directamente a los ojos. No dije nada. Él tampoco.

Permanecimos unos minutos así, hasta que él se decidió a hablar.

—¿Me recuerdas, Audric?—La voz del Arlequín resonó por la estancia. Sacudí las cenizas de mi cigarrillo, lo apagué aplastándolo contra el cenicero de barro que compré en uno de mis viajes a México y recargué mis codos en mis rodillas, cruzando las manos frente a mi boca. Traté de imaginármelo sin toda esa porquería negra en su rostro, sin la mirada escalofriante, sin el sombrero que se fundía con la noche, como una persona normal se vestiría, pero no logré nada aproximado. Este hombre estaba envuelto en el misterio.

—No—, contesté. El Arlequín sonrió. Un escalofrío descendió desde mi cabeza hasta la punta de los pies. Había una sensación en una parte de mi cerebro, un cosquilleo. Traté de atraparlo antes de que se escapara de mi agarre, pero no lo logré. Se fue, y olvidé esa sensación tan extraña.

Me aventó una mirada significativa a través del aire, como advirtiéndome de algo, llevándose al mismo tiempo un cigarrillo sin encender de la cajetilla de cigarros que descansaba sobre la mesa a los labios. Me guiñó un ojo, volvió a sonreír malvadamente y se levantó. Con mucha elegancia se acercó a la puerta, la abrió y se fue de allí.

***

A la noche siguiente, el mismo cosquilleo reptó por mi espalda a la corteza prefrontal de mi cerebro, y una pequeña comezón a los ganglios basales. Como que juntos querían decirme algo. Algo importante. Pero el cosquilleo desapareció tan pronto como apareció.

Miré el techo que se estaba quedando sin piel gracias a la humedad, a través del humo gris que ascendía, y me perdí en los cigarros en la oscuridad. Era la misma hora oscura de ayer, la misma hora en la que todos los relojes se detienen y miran asustadizos a la oscuridad, como pidiéndole permiso para seguir con su frenético sonido: tic tac tic tac tictac tictac tictac tictactitactictac tictactictactictactitac silencio~

El zumbido en mi cabeza se detiene, interrumpido por el sonido del timbre. Me levanto de un salto, me lanzo sobre la puerta como un león sobre su presa, y la abro con violencia, como si abriera el viente de un animal para devorar su interior.

El Arlequín me miró de nuevo con sus ojos hechos de vapor. Jamás supe si sus ojos realmente estaban hechos de vapor. Probablemente sí. Sonrió malvadamente hacia mí. Se volvió a sentar en el sitio de la noche anterior, poniendo los pies sobre la mesa, igual que la noche anterior. Esta vez sí encendió el cigarrillo que se llevó a la boca. Me miró con diversión desde el otro lado de todo. Me recargué contra el respaldo del sillón en el que me encontraba sentado, estiré mis piernas de pies descalzos por debajo de la mesa, crucé los brazos sobre mi vientre y analicé sus movimientos.

No se movía. Sólo fumaba el cigarrillo. Me miraba de la misma manera en la que yo lo miraba: quería penetrar en lo más profundo de mi ser, sacar el tiempo de allí, examinar el pequeño e insignificante yo que se encontraba debajo de toda esa falsedad y esa formalidad, detrás de los ojos y sentado solo y abandonado en una esquina de su cárcel roja de músculo, sangre y venas, y luego aventarlo con violencia por mi garganta hasta mi estómago repetidas veces hasta dejarlo desnudo y sin secretos, como realmente es.

Yo aparté la mirada primero. Sus ojos eran simplemente demasiado malvados. No quería mirarlos. Pero me daban curiosidad. ¿Qué se encontraba detrás de todo ese maquillaje que usaba como protección? ¿Qué era de lo que lo acusaban sus memorias? ¿Qué era de lo que lo acusaba el ahora? ¿Y qué era de lo que lo acusaba el destino?

Miré nuevamente al techo, expulsando el humo de mi segundo cigarrillo por la nariz y la boca hacia el monótono cielo falso que me refugiaba de la realidad. Imaginé el cielo estrellado sobre mí. Inspiré la sustancia venenosa recién expulsada por mi nariz hacia mis pulmones, matándome lentamente. Supongo que una parte de mí fumaba porque quería morir, pero era demasiado cobarde para suicidarse.

El Arlequín recogió su misterio y su elegancia gótica, dirigiéndose a la puerta. Me echó una mirada una última vez, antes de reírse malvadamente y susurrar:—La victoria es dulce.
Esto es un poema de mí,
para ella, una persona que todavía no existe, pero que en el tiempo de las posibilidades
viste con mi piel y se ha tragado
mis protestas.

Y es para ti, también, una persona que (me han dicho mis memorias) ahora se regocija en el tiempo pasado,
atrapando copos de nieve sobre su lengua,
inspirando el olor a té de naranja con especias y admira la bella indiferencia blanca del frío que rodea sus débiles manos.

Además de alcanzar un poco más arriba,
y de que el tiempo ahora
me acecha más de cerca,
no demasiado ha cambiado.

Aún tengo las manos
delgadas que aprendieron a
acariciar las teclas de marfil,
pesadas por los recuerdos con sabor a miel.
Tal vez estarás feliz
de saber que aún
devoro conocimiento y me
regocijo en la vista del otoño
nostálgico, azucarado de agria melancolía.

Y estarás decepcionada al enterarte,
de que aún no sé
cómo sacar al Dragón Dorado de la cárcel en
la que se encuentra.
Creo que aún no eras yo cuando lo encerré,
así que supongo que estarás más triste aún.

No he aprendido a parar el fuego con las manos,
o el agua sobre mi cabeza con los pies,
pero sí sé cómo esquivarlos,
o ser como ellos.

Mi caja torácica aún tiene ese par de pequeños
pulmones inflexibles
como los tuyos,
y en momentos de arrullante estabilidad,
me encuentro cazando a las ideas con un arco de tozudez,
que vuelan lejos, lejos,
fuera de mi alcance, y
corro por ellas, tratando de mantenerlas conmigo, pero aun soy débil.
Pero luego pienso acerca del tiempo, y de
cómo pasa frente a mí, cargando
al cielo en una caja,
y me siento como el sabor de las galletas de la abuela en navidad.

A veces me siento adormilada al amanecer, y no puedo
evitar pensar en lo que será de ti y de mí y de ella.
A veces me pregunto cómo se sienten viejas sensaciones sobre mi piel para ella, mirándonos en el futuro,
con sus ojos marrones
y sus labios rosados,
y su cabello castaño,
y sus manos virtuosas
y sus pensamientos entrelazados con la abstracción.
A veces me pregunto cómo se siente
su cabello.
Y supongo que te preocupas por ella,
de la misma manera en
que yo lo hago, porque, de alguna manera, aún somos la misma, sólo que yo he hecho contigo lo que ella hará conmigo: te he envuelto con mis pensamientos, he hecho caso omiso de tus protestas, y ahora visto
con tu piel.
Supongo que también te preguntas
qué fue lo último que sus labios tocaron.
Yo también me lo pregunto.
Tal vez lo último que tocaron fueron las lágrimas, ramificandose
como raíces o noches de tormenta.
O tal vez lo último que tocaron fueron los pétalos de la lavanda,
o la comida de mamá,
o tal vez el amor.

Pero  supongo que para saber,
tendremos que esperar hasta que
mis ojos miren lo que ella mira,
hasta que mis labios toquen lo que
los suyos tocaron
y hasta que su cabello se vuelva el mío.

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Anna S. Wilhelm
Artist | Hobbyist | Other
Mexico
INFJ. Still don't know the meaning of time. 16.
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Comments


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:iconcanonadventures:
CanonAdventures Featured By Owner Jul 10, 2016   Photographer
Thanks for the fave! :)
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:iconeremitik:
Eremitik Featured By Owner Jul 5, 2016
Thank you for watch! I hope not to disappoint you
Reply
:icononyx-philomel:
Onyx-Philomel Featured By Owner May 28, 2016  Hobbyist Photographer
Immense thanks for the deviantwatch. :skull:
Reply
:iconann4chan:
ann4Chan Featured By Owner Jun 23, 2016  Hobbyist Artist
It is my pleasure
Reply
:iconsophiedereal:
SophieDereal Featured By Owner Edited Apr 9, 2016
Thanks a lot, Anna, for the watching and the favs...I appreciate !
Reply
:iconann4chan:
ann4Chan Featured By Owner Apr 9, 2016  Hobbyist Artist
It is really my pleasure! ^^
Reply
:iconsophiedereal:
SophieDereal Featured By Owner Apr 10, 2016
;) (Wink) 
Reply
:iconikarusthefirst:
Ikarusthefirst Featured By Owner Apr 6, 2016  Hobbyist Photographer
:iconthankuplz:
Reply
:iconlizzysky:
LizzySky Featured By Owner Mar 24, 2016   General Artist
Thanks for the favorite! :D
Reply
:iconann4chan:
ann4Chan Featured By Owner Mar 25, 2016  Hobbyist Artist
No problem! :3 :D
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